Organización Nacional de Bufetes Colectivos

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En persona y/o por escrito


 Pavel Peterssen Padrón
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Por: Pavel Peterssen Padrón

La presencia física se ha interpretado tradicionalmente como una premisa del éxito de la comunicación. Por otra parte, si queremos dejar constancia de algo, también es tradición que hay que escribirlo. ¿Es en realidad indispensable que todo se haga “en persona y/o por escrito”?

En persona

En el ámbito profesional, todo asunto considerado “importante”, debe ser tratado “en persona”. No por teléfono, y menos por sms, Messenger, Whatsapp u otra vía análoga. La presencialidad como garantía de la comprensión del mensaje, su efectividad, el éxito de la tarea encomendada a un tercero.

No importa de qué clase de asunto se trate: le pedimos al superior, subordinado, colega, o cliente, “vernos”. Le pedimos a la otra persona que venga hasta donde estamos nosotros. En el mejor de los casos, vamos hasta donde ella esta. Para vernos “personalmente en persona”.

Y sí son varias, entonces, convocamos prestos a una reunión. Exigimos de antemano la presencia puntual e indelegable de los interesados. Deben asumir los convocados, siempre que se pueda citados por escrito y con antelación, una responsabilidad personal e intransferible. Inevitable, e injustificadamente asociada a su presencia física, clave para el entendimiento.

Es preciso ver a la persona de cuerpo presente. Tenemos que cerciorarnos de que trabaja, lo hace bien, comprendió lo que se le dijo, y está en disposición de hacerlo. El encuentro físico trasmite tranquilidad, ofrece certeza, inspira confianza.

Por escrito

Por otra parte, el documento, la palabra escrita o impresa, perdura, y rotunda, afirma y prueba. Lo que está en papel, ofrece también seguridad y confianza.

Se requiere y exige, para satisfacción y alivio de las partes involucradas, no solo la existencia del documento en sí mismo. Nombre y apellidos, carnet de identidad, y por supuesto, la firma, todos manuscritos, de ser posible, con tinta azul. Y en no pocos casos, con copia además del original.

Mentalidad de papel

La presencia física y el uso de los documentos en soporte papel continúan siendo dos grandes paradigmas de la comunicación humana. Sin embargo, las circunstancias están cambiando con rapidez y pronto serán obsoletos.

Y aunque en el mundo ha evolucionado hacia otros escenarios, en Cuba todavía tienen un notable predominio. Cuentan además de la fuerza de la tradición, con el apoyo resuelto de no pocos defensores. Para ellos “en persona y/o por escrito” es requisito imprescindible para el éxito de la comunicación. También para el buen desenvolvimiento de toda relación o actividad social. En todos los ámbitos de desempeño humanos, y en especial, en el laboral.

Me gusta referirme a esa mentalidad como “mentalidad de papel”. Además de innecesaria, está reñida con el distanciamiento social, el trabajo a distancia y el teletrabajo. Estas modalidades son esenciales en la estrategia nacional para la contención de la COVID-19  y del proceso de recuperación pCo. Incluso, deben perdurar posteriormente.

La “mentalidad de papel” implica también desconocer, menospreciar y subutilizar las cada vez más rápidamente crecientes ventajas de las tecnologías de las comunicaciones.

Un sueño posible

               

En el ámbito de nuestro desempeño profesional, sueño con que los abogados no tengan otro buró que una moderna laptop, lo más ligera posible.

Que no utilicen otro papel que un smartphone, a través del cual estén en constante comunicación son sus clientes, los propios compañeros de trabajo y sus superiores y/o subordinados, y los órganos con los que interactúan, y de paso, en contacto fluido e interactivo con el mundo en su totalidad.

Sueño que la imagen y el sonido sustituyan a las sacrosantas “actas”, del tipo que sean. Su presencia, rotuladas, foliadas y debidamente archivadas, es tan apreciada como dudosa su utilidad.

Que los correos electrónicos y sus adjuntos sustituyan a las copias impresas de escritos, providencias, autos y sentencias. Que ahorren los viajes a las sedes judiciales distantes, en no pocas ocasiones a decenas de kilómetros. Viajes indeseados y agotadores, que pesan tanto sobre la economía institucional como la de nuestros clientes.

Y sueño también que las video conferencias sustituyan a las tediosas y poco fructíferas reuniones. Las que hacen perder tiempo tanto en su desarrollo como para transportarse hasta el lugar donde se realizan. Traslados que como regla consumen incluso mayor tiempo que la duración misma del encuentro que los motiva.

Con las personas

En fin, sueño que la comunicación no sea en persona, sino con las personas. No por escrito, sino a través de las ideas expresadas en palabras, cualquiera que sea su soporte. Por fortuna en la ONBC, ese es un sueño que comienza a hacerse realidad.

Múltiples ejemplos ya lo confirman, y validan su utilidad. Para beneplácito de todos, o casi todos. No falta quien se muestre indiferente, quien lo critique. Incluso, quien albergue fundadas dudas y exponga sus reservas de buena fe. Siempre habrá riesgos, no faltaran los problemas, tampoco los retos a vencer con esfuerzo y habilidad.

Pero en cualquier caso, cuando nuestra mentalidad deje de ser de “papel”. Cuando se convierta no ya en analógica, sino en digital. Ni aun entonces faltara el abrazo para un amigo, la caricia para los hijos, la ternura de una mirada para la mujer amada, ni incluso y si hiciera falta, el puño para los enemigos…

Sobre el autor: Pavel Peterssen Padrón, Director de la Unidad de Bufetes Colectivos de Trinidad. Abogado especialista en Derecho Penal, Civil, Laboral y Asesoría Legal con 21 años de experiencia en la ONBC

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